martes, 10 de mayo de 2011

HASTA QUE EL LOMO AGUANTE O NUEVAMENTE SÍSIFO CON SU PIEDRA


En la mitología Griega, Sísifo, padre de Odiseo, fue condenado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo y Sísifo tenía que empezar de nuevo, desde el principio (Odisea, xi. 593).

El mito puede interpretarse de muchas formas, justo o no, el castigo de Sísifo nos refleja una condena implacable en donde el condenado, cuando se siente libre, vuelve a iniciar su penar. Me hace pensar de muchas maneras, en nuestra tragedia como pueblo, pues da la impresión que cuando algunos sectores del frente pensaron en aprovechar las condiciones materiales y poner fin al exilio de Zelaya “reorientando” el impulso popular para la toma del poder a través de las urnas, el régimen, que sabe bien jugar a dioses despiadados, nos vuelve a colocar al inicio del castigo.


Pocas semanas han pasado de la sorpresiva reunión en Cartagena de Indias, entre Lobo Sosa y los presidentes Santos y Chávez de Colombia y Venezuela respectivamente; seguida de la ratificación del acuerdo por parte de la dirección FNRP en Caracas y una intensa discusión entre los distintos actores del frente en cuanto a los puntos del tratado. Las consecuencias apenas comienzan a verse, pero la magnitud del mismo no será sino hasta Junio que la conoceremos.

Sabemos ya que un tribunal anuló los casos judiciales en contra del Ex Presidente Zelaya –cumpliendo parcialmente con el acuerdo y como lo venía intentando Lobo Sosa desde el 2010- y sabemos también que el Ministerio Público ha manifestado que no piensa apelar, aceptando como firme el mismo, si bien aun cuenta con 60 días para ejercer acción en los tribunales y tiene libre vía para subsanar los “errores” de los procesos anteriores y continuar así con la persecución judicial.

Con la desaparición cosmética de la persecución penal contra Zelaya, el régimen tiene ya lo que necesitaba para la incorporación de Honduras ante la OEA, única condición real que se le había impuesto: poner fin a los procesos judiciales en contra de Manuel Zelaya. Pero el FNRP parece estar lejos de obtener lo que necesita para ser una fuerza política capaz de pelear en igualdad de condiciones con las estructuras de la oligarquía en un terreno en donde la ingenuidad se paga a un muy alto precio.

La persecución contra las personas y organizaciones progresistas en Honduras, con excepción de Zelaya, el magisterio, el Aguan y Zacate Grande, no se ha llevado por la vía judicial. La persecución en Honduras se da por canales subterráneos, oscuros y por lo tanto lejos del control real de Lobo Sosa que cuando se compromete a “respetar los derechos humanos”, lo hace desde un espacio formal, el único que interesa a los países de la OEA, con Ana Pineda como Ministra y Ramón Custodio como Comisionado, con la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía, la Policía y el ejercito intactos.

Lobo Sosa sabe bien, como lo sabe Zelaya, que él no controla los verdaderos actores de la represión en Honduras, que ésta no parará con la firma de un acuerdo, o tres, –sin importar quien los medie- y que más tiende a intensificarse en la medida que el FNRP, y las organizaciones que lo componen se consoliden como referente político capaz de “tomar el poder”.

Da la impresión, nuevamente, que el pueblo en resistencia se ha quedado con cuatro puntos de un acuerdo inútil en una negociación que más ha servido para el régimen de Lobo que para el FNRP, pues quien no quiso cumplir los acuerdos San José-Guaymuras-Tegucigalpa, sabe bien no  cumplirá el Cartagena-Caracas.

Los cuatro puntos del acuerdo Cartagena-Caracas sólo tienen sentido luego del retorno de Manuel Zelaya y los poderes oscuros que controlan este país lo entienden y buscan, por todos los medios posibles, evitarlo. El reconocimiento del FNRP por parte del gobierno, (reconocimiento que resulta el principal tema en disputa interna, pues no se ha dicho para qué se busca luego que en las asambleas del mismo se rechazó esa posibilidad, pues si se desconoce al gobierno de Lobo Sosa no podemos ahora pedir que él nos reconozca), carece de sentido si el arrastre político del mismo sigue afuera del país y las fuerzas internas del frente dispersas por discusiones bizantinas.

Ya el Coordinador general de FNRP, Manuel Zelaya Rosales, anuncia que no están dadas las condiciones para su retorno al país, pues no hay garantía para su seguridad, su libertad y su vida. Y tiene razón, porque como dijo el ché, “no se puede confiar ni un tantito en el imperio”. ¿Pero acaso no sabía eso cuando ratificó el acuerdo en Caracas?

Nos quedamos únicamente con la constituyente, que seguramente buscarán impulsar desde la oligarquía, lejos de las organizaciones populares, para dar fuerza constitucional a su proyecto de Nación, Honduras Open for Business y las ciudades modelos.

El círculo se habrá cerrado. La oligarquía transnacional tendrán el país que buscaban para hacer producir sus negocios: el reconocimiento internacional y la inversión extranjera les permitirá dar vuelta a la página, exitosamente, del proyecto político del 2009.

El FNRP se encontrará nuevamente al pie de la empinada montaña, tendremos que tomar nuestra pesada carga e iniciar el acenso esperando, como lo ha esperado Sísifo desde siempre, en culminar exitosamente la prueba. Ahora sí, como dijo Camus, “habrá que imaginarse a Sísifo Dichoso”.

Oscar Estrada
8 de mayo 2011

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